Una cirugía de un tumor de la vía aérea preservó todo su pulmón izquierdo
El tumor estaba en la bifurcación de dos vías aéreas. Extirparlo y reconstruir la unión permitió a los cirujanos preservar todo el pulmón izquierdo de Daniel.

Daniel pidió al cirujano que le señalara el tumor una vez más.
Estaba dentro de la vía aérea que conduce a su pulmón izquierdo, cerca de la bifurcación por la que el aire pasa a los lóbulos superior e inferior. El tumor se extendía hacia las desembocaduras de ambas ramas.
“Si extirpan esa parte”, preguntó, “¿qué pasa con el pulmón que queda más allá?”
A sus 63 años, a Daniel le gustaba caminar. Desde que se jubiló, a veces quedaba con antiguos colegas y, si la distancia era asumible, prefería salir antes e ir a pie. Nunca había pensado mucho en el trabajo que hacían sus pulmones. Caminar, subir escaleras y conversar por el camino eran partes anodinas de su día.
Ahora quería que le quitaran el cáncer, pero también quería entender cómo sería la vida después de la operación.
Una tos seca le había llevado al Shanghai Chest Hospital. Una tomografía computarizada (TC) de tórax mostró una lesión en el bronquio principal izquierdo, la vía aérea principal que entra en el pulmón izquierdo. La broncoscopia permitió a los médicos examinarla desde el interior. Pudieron ver que el tumor afectaba a las desembocaduras de los bronquios de los lóbulos superior e inferior. Una biopsia confirmó un carcinoma de células escamosas.
Daniel tenía varias preguntas: si se podía operar, con qué rapidez y cuánto habría que extirpar. Cuando se sentó con el médico, otra pregunta surgió primero.
“¿Lo han encontrado en algún otro sitio?”
El PET-TC no mostró afectación de los ganglios linfáticos ni diseminación a distancia. Eso fue tranquilizador. La dificultad era la localización del tumor.
La bifurcación que ocupaba se denomina carina secundaria izquierda. Extirpar el segmento afectado dejaría la vía aérea principal desconectada de las dos ramas que sirven al pulmón. Para preservar el tejido pulmonar, los cirujanos tendrían que reconstruir esa unión.
Tras valorar su función cardíaca y pulmonar, el equipo de cirugía torácica planificó una resección toracoscópica asistida por robot y la reconstrucción de la carina secundaria izquierda.
Le explicaron la secuencia. Primero extirparían la parte afectada de la vía aérea. Después unirían los bronquios de los lóbulos superior e inferior para formar una nueva bifurcación, y conectarían esa bifurcación al bronquio principal izquierdo.
Daniel escuchó con atención. Hasta entonces, había pensado en la cirugía del cáncer sobre todo en términos de lo que había que cortar. Empezó a preguntar cómo sabrían los médicos que los márgenes estaban libres y cómo se podrían unir las vías aéreas restantes.
Preservar el tejido pulmonar dependía de extirpar el tumor de forma adecuada. Durante la operación, el equipo examinaría los bordes cortados de la vía aérea en busca de cáncer y valoraría los ganglios linfáticos correspondientes.
Su familia quería que se ocuparan del tumor cuanto antes. Él también. Pero además pensaba en si tendría que pararse a descansar durante un paseo, si alguien tendría que acompañarle cada vez que saliera y cuánto podría seguir haciendo por su cuenta.
Estas preguntas no le hicieron retrasar el tratamiento. Quería entender la operación antes de aceptarla.
La palabra “robot” suscitó más preguntas. Al principio imaginó una máquina que practicaba la cirugía por sí sola. El cirujano explicó que seguía siendo un médico quien tenía el control. El sistema proporcionaba una visión tridimensional ampliada y unos instrumentos que podían girar con precisión en el espacio limitado del tórax.
Eso importaba cerca de la raíz del pulmón, donde los grandes vasos sanguíneos están muy próximos a la vía aérea. El equipo necesitaba separar esas estructuras, extirpar la vía aérea afectada y colocar con precisión las suturas de la reconstrucción.
El día de la operación, Daniel estaba bajo anestesia general mientras los cirujanos disecaban los ganglios linfáticos correspondientes y liberaban el extremo distal del bronquio principal izquierdo y el inicio de sus dos ramas. Extrajeron el segmento que contenía el tumor.
El estudio anatomopatológico rápido no encontró cáncer en los márgenes de la resección ni metástasis en los ganglios linfáticos examinados.
Los cirujanos unieron entonces los bronquios de los lóbulos superior e inferior para crear la nueva bifurcación y la suturaron al bronquio principal izquierdo. Una vez completadas las conexiones, comprobaron si había fugas de aire e inspeccionaron las uniones con un broncoscopio.
Se habían preservado ambos lóbulos del pulmón izquierdo.
Cuando Daniel despertó, ese era el resultado que quería oír. Su familia le contó que se había extirpado la vía aérea afectada y que los segmentos restantes se habían vuelto a conectar.
“¿Siguen estando las dos partes?”
Seguían estando.
Todavía tenía un drenaje torácico y la vía aérea reconstruida necesitaba tiempo para cicatrizar. Era demasiado pronto para saber hasta dónde podría caminar o en qué medida se recuperaría su capacidad de ejercicio.
Por el momento, prestaba atención al paso siguiente: lo que decían los médicos en las visitas de planta, cómo se sentía ese día, qué tenía que ocurrir antes de poder irse a casa. Procuraba no juzgar todo el resultado por una sola respiración o un solo movimiento.
Su posoperatorio transcurrió sin incidencias. La anatomía patológica definitiva confirmó un carcinoma de células escamosas, con márgenes libres y ganglios linfáticos negativos. Se le retiró el drenaje torácico y recibió el alta el séptimo día después de la operación.
Mientras su familia hacía las maletas, repasó una vez más los documentos del alta para asegurarse de que entendía la organización del seguimiento. La cicatrización de la vía aérea, su función pulmonar y cualquier signo de recidiva seguirían necesitando atención.
Por ahora, sabía exactamente qué había logrado la cirugía: la unión de la vía aérea que contenía el tumor se había extirpado y reconstruido, y todo su pulmón izquierdo seguía en su sitio.
En la puerta de la planta, un familiar le cogió la bolsa. Daniel le dejó llevarla. Si podría volver a caminar para encontrarse con sus antiguos colegas era algo que descubriría a medida que se recuperara.